Puzles, ábacos y trenes de madera: vuelve la moda de regalar los juguetes de toda la vida

Los padres muestran cada vez más interés por juguetes creativos que carezcan de tecnología. El 35% de los menores de 12 años accede a internet a diario.

Un hombre observa una estantería repleta de varios puzzles, encajables, ábacos y trenes de madera en una tienda de Juguettos en Ávila. Justo al lado están expuestos dos pequeños robots que aseguran poder enseñar las letras y los colores a los más pequeños y bailar con ellos o “desfilar juntos en círculos”. La diferencia entre los primeros juguetes y los segundos es, precisamente, la tecnología: juegos tradicionales de toda la vida frente a máquinas. Muchos padres han empezado a temer el uso excesivo de tabletas y smartphones por parte de los niños y optan por regalar a sus hijos juguetes creativos con pocos componentes tecnológicos.

Es el caso de Marisol Napal, una madre que pasea por Juguettos en busca de regalos. Tiene tres hijos, de uno, seis y 19 años. “El mediano juega mucho con los Playmobil y el pequeño se entretiene hasta con unos cubiertos”, cuenta con una sonrisa. Le gusta que sus hijos usen juguetes tradicionales porque “están más despiertos y se vuelven más imaginativos”, aunque de vez en cuando sí les permite ver algún vídeo en el móvil o en el ordenador. Pero una de sus preocupaciones es que pasen demasiado tiempo frente a las pantallas: “Mis sobrinos están totalmente enganchados”.

“Hay un sector de la población, sobre todo los padres con hijos menores de tres años, que se interesa por juguetes tradicionales que no tengan tanto componente electrónico como contratendencia frente al excesivo uso que se está haciendo de la tecnología”, explica María Costa, directora de investigación infantil en el Instituto Tecnológico de Producto Infantil y Ocio (AIJU) y doctora en pedagogía.

Amazon envió en otoño un catálogo de sus juguetes más vendidos a miles de sus clientes. En el colorido folleto, había varios productos tecnológicos como el altavoz inteligente Echo Dot Kids o artículos de Bose, Xbox o la PlayStation. Pero también estaban juguetes de Harry Potter o Los increíbles y clásicos como la Barbie, el Monopoly o diferentes sets de Lego. E incluso había juguetes de madera simples y coloridos como un maletín para hacer helados, una pequeña escoba o un carrito de la compra. Estos tres últimos productos son fabricados por Melissa & Doug, una empresa estadounidense que vende juguetes que no requieren baterías y carecen de cualquier componente electrónico, según la web de noticias Vox.

Costa explica que las muñecas sencillas, los balancines o los juguetes de madera donde la clave es combinar piezas pueden ayudar a que los niños “desarrollen más habilidades emocionales, afectivas, creativas y manipulativas”. “Este tipo de productos pone en el sitio central al propio niño y el énfasis en una experiencia mucho más vivencial del juguete que en otros casos donde la tecnología o los mecanismos hacen que los niños sean más espectadores del juego que protagonistas”, explica.

“Hay un sector de la población, sobre todo los padres con hijos menores de tres años, que se interesa por juguetes tradicionales que no tengan tanto componente electrónico como contratendencia frente al excesivo uso que se está haciendo de la tecnología”

Además, con los juguetes tradicionales los niños “dejan volar la imaginación” y mejoran la motricidad fina y gruesa. Así lo asegura Luis Miguel Rodríguez, encargado de esta tienda de Juguettos en Ávila, que confirma un aumento de ventas de este tipo de juegos ante el rechazo de los padres a tanta tecnología: “Ha habido un incremento de la demanda de juguetes clásicos como los muñecos tipo Nenuco, los patinetes y los ábacos, ya que hay una academia que enseña matemáticas con ellos”.

En su tienda, el 75% de los juguetes no tienen tecnología. “Del 25% restante, el 15% son tablets o videoconsolas y el resto muñecos interactivos”, afirma mientras señala un bebé de juguete en cuya barriga pone “pruébame”. Pese al incremento de interés en los productos sin tecnología, prácticamente la mitad de los juguetes que han recibido los niños en el último año en España tienen mecanismos o tecnología, según la guía Aiju 2018-2019.

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